¿Crees que los problemas de contaminación son responsabilidad únicamente de la ciencia y la tecnología? Justifica tu respuesta.
domingo, 15 de enero de 2012
Reflexiones sobre la naturaleza de la ciencia
Aunque existe una necesidad perenne de enseñar a los jóvenes que posteriormente harán ciencia, éstos siempre serán una minoría. Es más importante enseñar ciencia a quienes deberían reflexionar sobre ella, y esto incluye casi a todos, especialmente a los poetas, pero también a los músicos, filósofos, historiadores y escritores. Al menos algunos de ellos podrán imaginar estratos de significado que se nos escapan al resto.
L. Thomas
L. Thomas
jueves, 12 de enero de 2012
Comprender la Naturaleza de la ciencia y la tecnologia
Alfonso Morales hace algunas reflexiones en torno a este tema:
*Cuando filósofos, humanistas o científicos sociales intentan analizar a la ciencia en general, en tanto fuente de conocimiento, se topan de frente con una realidad desoladora, al menos así ocurre en los países del llamado Tercer Mundo y en sociedades que, como la nuestra, han ensayado sistemas que privilegian la memorización, la erudición, el enciclopedismo y las instrucciones como metodologías de la enseñanza, pero nunca el pensar como base del aprendizaje, porque para ello es menester combatir ciertas actitudes negativas como el paternalismo y el “adultismo”. Sí, esas pedanterías que no reconocen a las nuevas generaciones como seres capaces de pensar ni, por ende, de elaborar crítica.
*Sobrevienen entonces los gradientes de la exclusión en distintas formas de analfabetismo: el literal, el numérico o “anumerismo”, el científico, el político, el digital y el ecológico, por citar sólo unos ejemplos.
*Estos analfabetismos devienen o se transforman en vulnerabilidad de los sujetos, las comunidades, las regiones, los países y los hemisferios en distintos grados de desigualdad social, de brechas generacionales, culturales; de la falta de oportunidades o –peor aún– de la ausencia de conocimientos para generar y aprovechar esas oportunidades.
*Por ejemplo, a un país como México, Libia o Irak de poco le sirve que prácticamente nade en petróleo si carece del conocimiento (científico y tecnológico) para transformar esos recursos naturales en productos de alto valor (gasolinas, plásticos o gas). Si sólo puede exportar crudo porque carece de refinerías o, más grave aún, si tiene que quemar el gas natural de sus yacimientos porque no tiene la tecnología para envasarlo y distribuirlo a las industrias, es como poseer una locomotora sin rieles: a menos que la venda, no podrá sacarle el verdadero provecho.
*Igualmente, una persona que carece de educación es más vulnerable que aquella que ha podido acceder a la construcción responsable de un saber provechoso para sí y para su entorno (social y ambiental). Esa vulnerabilidad se acrecienta si además, en la relación individuo-sociedad, se trata de una mujer en una cultura machista; de pobres en un entorno de desigualdad social; de indígenas sometidos por políticas racistas; de minorías sexuales, religiosas, ideológicas, culturales, enfrentadas a un mundo global.
*Se trata de dar un golpe de timón. Dejar de lado, en el archivo de la historia, la visión positivista de la ciencia y apresurarnos –porque ya otras sociedades en el mundo global nos llevan ventaja– a construir una visión más bien dirigida a la tecnociencia; es decir, concebir el conocimiento desde una perspectiva no neutral, pero sí ética; plural, pero responsable; con sus riesgos justificables, pero también con sus beneficios compartibles; una ciencia en la que, en lugar del empirismo, se establezca un sistema de valores cuya rendición de cuentas y evaluación continua se finque en la inteligencia de la complejidad del ser humano, que es resultado no sólo de factores físicos y biológicos sino también simbólicos.
*La mentalidad positivista de la ciencia concibe a ésta como neutral, lógica, objetiva, empírica y con un alto grado de certidumbre; sobre todo, el positivismo es más una obsesión por la certidumbre y, en esa medida, es más una actitud esquizoide frente a la realidad, que una invitación a la rebeldía de pensar, lo cual implica, sí, la búsqueda de la verdad pero sin perder de vista la relativización entre racionalidad y hechos, las intersubjetividades de los sujetos involucrados y la sustentabilidad como factor de cohesión.
tomado de:http://www.foroconsultivo.org.mx/innovacion.gaceta/component/content/article/196-e-ciencial/260-comprender-la-naturaleza-de-la-ciencia-y-la-tecnologia-ndcyt
*Cuando filósofos, humanistas o científicos sociales intentan analizar a la ciencia en general, en tanto fuente de conocimiento, se topan de frente con una realidad desoladora, al menos así ocurre en los países del llamado Tercer Mundo y en sociedades que, como la nuestra, han ensayado sistemas que privilegian la memorización, la erudición, el enciclopedismo y las instrucciones como metodologías de la enseñanza, pero nunca el pensar como base del aprendizaje, porque para ello es menester combatir ciertas actitudes negativas como el paternalismo y el “adultismo”. Sí, esas pedanterías que no reconocen a las nuevas generaciones como seres capaces de pensar ni, por ende, de elaborar crítica.
*Sobrevienen entonces los gradientes de la exclusión en distintas formas de analfabetismo: el literal, el numérico o “anumerismo”, el científico, el político, el digital y el ecológico, por citar sólo unos ejemplos.
*Estos analfabetismos devienen o se transforman en vulnerabilidad de los sujetos, las comunidades, las regiones, los países y los hemisferios en distintos grados de desigualdad social, de brechas generacionales, culturales; de la falta de oportunidades o –peor aún– de la ausencia de conocimientos para generar y aprovechar esas oportunidades.
*Por ejemplo, a un país como México, Libia o Irak de poco le sirve que prácticamente nade en petróleo si carece del conocimiento (científico y tecnológico) para transformar esos recursos naturales en productos de alto valor (gasolinas, plásticos o gas). Si sólo puede exportar crudo porque carece de refinerías o, más grave aún, si tiene que quemar el gas natural de sus yacimientos porque no tiene la tecnología para envasarlo y distribuirlo a las industrias, es como poseer una locomotora sin rieles: a menos que la venda, no podrá sacarle el verdadero provecho.
*Igualmente, una persona que carece de educación es más vulnerable que aquella que ha podido acceder a la construcción responsable de un saber provechoso para sí y para su entorno (social y ambiental). Esa vulnerabilidad se acrecienta si además, en la relación individuo-sociedad, se trata de una mujer en una cultura machista; de pobres en un entorno de desigualdad social; de indígenas sometidos por políticas racistas; de minorías sexuales, religiosas, ideológicas, culturales, enfrentadas a un mundo global.
*Se trata de dar un golpe de timón. Dejar de lado, en el archivo de la historia, la visión positivista de la ciencia y apresurarnos –porque ya otras sociedades en el mundo global nos llevan ventaja– a construir una visión más bien dirigida a la tecnociencia; es decir, concebir el conocimiento desde una perspectiva no neutral, pero sí ética; plural, pero responsable; con sus riesgos justificables, pero también con sus beneficios compartibles; una ciencia en la que, en lugar del empirismo, se establezca un sistema de valores cuya rendición de cuentas y evaluación continua se finque en la inteligencia de la complejidad del ser humano, que es resultado no sólo de factores físicos y biológicos sino también simbólicos.
*La mentalidad positivista de la ciencia concibe a ésta como neutral, lógica, objetiva, empírica y con un alto grado de certidumbre; sobre todo, el positivismo es más una obsesión por la certidumbre y, en esa medida, es más una actitud esquizoide frente a la realidad, que una invitación a la rebeldía de pensar, lo cual implica, sí, la búsqueda de la verdad pero sin perder de vista la relativización entre racionalidad y hechos, las intersubjetividades de los sujetos involucrados y la sustentabilidad como factor de cohesión.
tomado de:http://www.foroconsultivo.org.mx/innovacion.gaceta/component/content/article/196-e-ciencial/260-comprender-la-naturaleza-de-la-ciencia-y-la-tecnologia-ndcyt
sábado, 3 de diciembre de 2011
domingo, 27 de noviembre de 2011
domingo, 13 de noviembre de 2011
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